Miércoles 13 de diciembre de 2017, acceso 09:02 local 
 
 
Pañalera Vagonetas Kids
 
 
 
 | Ver otros informes de la sección |texto Letra chicaLetra medianaLetra grande
28-12-2009 | 15:33 local

Fútbol de galera y bastón

Walter Gómez, un futbolista de calidad indiscutida que pasó por nuestro fútbol, evoca su trayectoria...
 
 
(Por Fernando Laurenti) - Walter Gómez, un futbolista de calidad indiscutida que pasó por nuestro fútbol, evoca su trayectoria. Atesora en su corazón el paso por 9 de Julio, pero también se siente una partecita del ascenso de Atlético al Nacional B. Un zurdo de exquisito juego, de esos que ya no se ven, repasa su propia historia futbolística desde su actual lugar de hincha juliense. Los desgarros que lo tuvieron a maltraer, los pases a otro nivel de competencia que él mismo frustró al tomar la decisión de quedarse en Rafaela, los títulos obtenidos y el análisis de lo que observa actualmente.

















'Mi recuerdo de Walter Gómez es de lo más hermoso. Fue un extraordinario jugador; uno de los más grandes en lo que se refiere a técnica, habilidad y destreza. Tenía la particularidad de engañar con gambetas endiabladas: inevitablemente, los adversarios quedaban a contrapierna o corriendo a destiempo. Y no sólo era un excelente dominador del balón, sino que también contaba con enormes cualidades de goleador: no tiraba al bulto y hasta gritaba las conquistas de manera anticipada, porque ya sabía que convertiría'. Lo firma el gran Amadeo Carrizo. Y aunque se refiera al otro Walter Gómez, a aquel uruguayo apodado El Botija de Oro que fue un ícono de River, la definición bien puede aplicarse a éste, al que gozamos en las canchas liguistas durante mucho tiempo.


Este Walter Gómez, que peina canas pero que mantiene intacta la misma prestancia que exhibió en Rafaela y zona en las décadas del '80 y '90, lleva ese nombre precisamente por el homenaje de su padre Osvaldo a aquel uruguayo, excelente centroforward de River y del seleccionado oriental en la década del '50, forjador de una célebre pareja ofensiva junto con Angel Labruna. Es que este Walter, el nacido en Lanús en 1965, es hincha fanático Millonario por la herencia del viejo, al que acompañó a todos lados a seguir a los de Núñez aunque ya no jugara su homónimo, que se retiró de la actividad futbolística precisamente un año antes, en Colombia.


¿Cómo empezaste en el fútbol?


Nunca jugué a otro deporte, siempre fútbol. Arranqué en Lanús, en las inferiores de AFA. Si bien soy fanático de River, por una cuestión de comodidad me acerqué al club del barrio y estuve allí desde los 10 a los 15 años.


¿Cómo recalaste en Chaco?


Porque mi vieja era de esa zona y ya me tenían apuntado. Yo estaba jugando bien y a través de un empresario me contacté con la gente de Unión de General Pinedo, adonde fui a jugar aquellos viejos Nacionales. Tenía 15 años y enfrentamos a San Lorenzo, Gimnasia La Plata y Gimnasia de Jujuy. Estuve en el plantel, pero no jugué porque era muy pibe.


Y después a Charata...


Me quedé por una excelente propuesta económica. Primero pasé a Atlético, adonde jugamos un torneo Provincial que ganamos, y luego a Libertad, adonde conocí a todos los jugadores del '9' que habían ido a reforzar el equipo. Ahí compartí el plantel con Minetti, Gerold y Vallejos, además del santiagueño Orellana, que estaba en Ben Hur. Ellos fueron a jugar el Torneo del Interior y me influenciaron para que venga a 9 de Julio, porque en realidad el que primero me contactó fue Atlético.


¿Cómo es eso?


Sí, me habían ido a ver, hablamos y prácticamente arreglamos todo. Pero en diciembre del '86, cuando llegó la hora de tomar la decisión, resolví venir a Rafaela pero me cambié de barrio por la influencia de mis compañeros en Libertad de Charata: Gerold, Minetti y Vallejos fueron quienes me convencieron para que firmara para el '9'.


Y allí empezó a forjarse una muy buena historia juliense...


El club venía buscando la posibilidad de jugar el Torneo del Interior, algo que se le negaba sistemáticamente porque eran tiempos en los que participaba Sportivo. Pero en mi primera temporada tuve la suerte de formar parte del plantel que logró ese anhelo, luego de ganar el campeonato de la Liga.


¿Hiciste pie enseguida o te costó?


Sobre el particular hay algo risueño: el que fue a Chaco a verme fue Reynaldo Volken, que era el técnico de Atlético. Presenció un partido de Libertad de Charata contra Sportivo Patria de Formosa, adonde jugaba Bujía Alvarez. Como Reynaldo ya sabía que era muy probable que yo me inclinara por el '9' por mis compañeros, llegó a Rafaela y, según los comentarios de aquella época, me dicen que dio una nota radial en la que mencionó que yo era buen jugador, pero que no lo había convencido porque consideraba que era muy livianito para la Liga Rafaelina. Lo que nunca supuso fue que a las dos o tres fechas debió irse de Atlético y recaló en el '9', por lo que se encontró con 'el livianito' (risas).


En el '9' estuviste más de una década, ¿te sentís reconocido?


Sí, totalmente.


Y con el nivel que mostraste, ¿no tuviste chances de emigrar?


Muchísimas, pero las descarté.


¿Por qué?


Porque estaba cómodo en Rafaela y, fundamentalmente, en el '9'. Pasé tiempos económicos malos del club, pero también los muy buenos. Yo en 9 de Julio viví del fútbol. Además, hay que tener en cuenta que tuve muchos problemas con los desgarros: debo haber sufrido como 50 en toda mi carrera, en las dos piernas. Me hice un montón de estudios, me dijeron que era genético y nunca lo pude solucionar, sólo mejoré algo cuando fui a Buenos Aires a ver al Dr. Miguel Fernández Schnorr, que trabajó con el Pato Pastoriza en la época de oro de Independiente.


¿Qué le faltó al '9' para pegar el salto de calidad, cuando tuvo tantos buenos planteles?


Me parece que esta misma pregunta tendrías que trasladársela a los dirigentes de aquel momento, porque yo estoy convencido que ahí estuvo nuestra principal carencia. Creo que ahí falló el club: no tuvo el peso y la influencia que debería haber tenido. Recuerdo que se nos escaparon partidos que eran imposibles, de esos en los que vos adentro de la cancha pensabas 'si no sucede nada raro, ya estamos'. Pero, sin embargo, eso 'raro' se dio, apareció. Faltó siempre un extra que no estaba al alcance de los jugadores.


¿Por qué te fuiste del '9'?


Al '9' llegué en 1986 y me fui allá por 1998 porque ya no me dedicaba exclusivamente al fútbol y así no podía seguir en el club, con las exigencias que siempre tiene 9 de Julio. Entonces aparecieron otras posibilidades, porque había clubes que me permitían entrenar sólo un par de veces por semana. Ya ahí el fútbol era un divertimiento para mí.


Y en ese peregrinar por la zona, ¿cómo te fue?


Muy bien. Salí campeón en todos lados menos en el Deportivo Ramona, aunque estuvimos cerca: perdimos el último partido con aquel Ben Hur que después ascendió al Argentino 'B'. En Unión de Sunchales estaba José Restelli de técnico, ganamos el campeonato local y pasamos la primera fase del Torneo del Interior, pero después me fui porque ya no me podía adecuar a las obligaciones que demandaba un equipo que terminó ascendiendo. Llegué a Tiro Federal de Morteros y salimos campeones. Y luego pasé al '9' de Morteros, con el que también di la vuelta olímpica. Hasta que recalé en Argentino de Vila, con el que fui campeón y el club pasó a la Primera 'B'. Y me retiré ahí en el 2005.


¿Qué te dio el fútbol?


Me posibilitó hacer lo que siempre me gustó en la vida: jugar. Yo no lo analizo desde el punto de vista si jugué en cancha de Boca, en el estadio de River o en Argentino de Vila, simplemente priorizo el hecho de que mi meta era jugar al fútbol y lo pude hacer.


¿Te hartaste de todo o seguís viendo fútbol?


Del '9' no me pierdo un partido como local, e inclusive lo sigo como visitante cuando puedo. También voy habitualmente a la cancha de Atlético y, además, miro mucho por TV.


¿Y te gusta lo que ves?


Está complicada la cosa, se ve muy poco. Aunque da la sensación que ahora se está volviendo a jugar un poquito mejor, no me gusta mucho. No entiendo cómo, por ejemplo, se le puede pegar tan feo a la pelota. Pero hay que pensar que los jugadores están muy presionados por lo táctico, por lo físico, por los resultados, por todo. No se puede comparar con nuestros tiempos, nosotros jugábamos a otra cosa. No era un fútbol ni mejor ni peor, pero distinto al de ahora. Lo que sí observo es que hay deficiencias marcadas en el aspecto técnico del jugador y esa es una falencia que viene desde las inferiores.


¿Nunca te planteaste ser técnico?


Hice el primer año del curso con la intención de sumar aprendizaje y después dejé. Tengo la certeza de no poseer el carácter apropiado para ejercer esa profesión y, además, me da la sensación que tampoco tengo la capacidad suficiente.


¿Y empresario o intermediario, como una manera de seguir ligado al deporte?


Por mi ocupación actual, por el hecho de viajar mucho en todo el litoral y la mesopotamia, me pidieron que traiga chicos y lo hice de onda con los técnicos y para abrile puertas a los pibes, pero tampoco es algo que me seduzca como una manera de ganarme la vida. Lo único que me gustaría es trabajar en un club a nivel asesoramiento, en el vestuario, como un nexo entre jugadores y dirigentes, algo así como un manager.











Walter Gómez actualmente despunta el vicio únicamente en el fútbol 5, con sus hijos. Pero se mantiene intacto desde lo físico, con el tenis como denominador común desde hace varios años a esta parte. Lo invitaron a jugar el torneo comercial y aceptó, fue al Colegio San José y mostró lo suyo, pero después de un par de partidos le empezaron a meter patadas por todos lados y él ya no está para eso. 'Yo tengo que cuidar mi laburo y si me rompen una pierna, no puedo cumplir con el trabajo', dice, con la responsabilidad ganándole a la pasión.


¿Te quedó alguna cuenta pendiente en el fútbol?, es la última pregunta.


Y la respuesta, después de un momento de meditación, llega, contundente: 'Quizás el hecho de jugar en River, club del que soy fanático'.


Entonces, aflora otra vez su homónimo, El Botija de Oro, que despertó de la multitud riverplatense aquel estribillo tan inolvidable como glorioso, cuando el Monumental todavía tenía forma de herradura: '¡La gente ya no come por ver a Walter Gómez!'. Una frase perfecta para evocar tanto a aquel uruguayo como a este rafaelino por adopción. Y juliense de corazón.











El cambio de vereda














Si hay algo particular en la vida futbolística de Walter Gómez, es la inserción que tuvo en rivales clásicos de una misma ciudad. Una cuestión reservada para unos pocos que él vivió, paradójicamente, en repetidas oportunidades.


En sus comienzos, de Atlético Charata pasó a Libertad de la misma población.


Después, muchos años más tarde, se dio el gusto de vestir las casacas de Libertad y Unión de Sunchales.


Y luego fue a Morteros a jugar primero en Tiro Federal y luego a 9 de Julio: 'eso sí fue bravo, porque hay que conocer lo que es la rivalidad en esas poblaciones chicas. Después de salir campeón con Tiro, el '9' me ofreció mucho más dinero para la siguiente temporada y arreglé. A las horas, los dirigentes de Tiro le hablaban por teléfono a sus colegas del '9' diciéndoles que no me contrataran, que yo era un mal tipo, que me vendía en los partidos importantes, etc (risas). Fue una guerra, al punto tal que tenía que entrar a Morteros por otro sector al habitual, escondido, porque los hinchas me decían de todo, me amenazaban'.


Inclusive, y más allá de no ser de una misma localidad, pasó por el Deportivo Ramona y Argentino de Vila, que mantienen un antagonismo marcado.


Y en 1989 pasó del '9' a Atlético, nada menos:


¿Cómo se dio aquello?


Antes de comenzar el Torneo del Interior de 1989, Atlético nos pidió a Osvaldo Mazo y a mí, a préstamo. Me acuerdo que nos reuníamos en la oficina privada de un dirigente del '9' para que no se supiera nada, porque no era fácil en aquel tiempo pasar al clásico adversario.


¿Fue una situación conflictiva?


Imaginate... habían renunciado muchos socios del '9' en repudio a la decisión que se había tomado de darnos a préstamo a Mazo y a mí.


Pero en lo futbolístico fue muy bueno...


Sin dudas. Había llegado también el Chango Cárdenas y ganamos la fase provincial ante Sportivo del Norte de Esperanza, El Expreso de El Trébol y Oriental de Rosario. En lo personal me fue muy bien, porque fui el segundo goleador del equipo detrás de Marcelo Fuentes, que anotó 5 tantos y yo hice 4, uno más que el Fabi Giordano.


¿Por qué no seguiste?


Porque no se prorrogó el préstamo, que era únicamente por la instancia inicial del campeonato. Me hubiera gustado continuar jugando ese Torneo del Interior, pero la situación ya era insostenible para los dirigentes del '9' y para mí.


¿Hubo reproches hacia vos?


Sí, algunos. Ya van a cumplirse 20 años de aquello y todavía hay gente que se acuerda. Soporté algunos insultos, hubo hinchas que me hicieron una cruz e inclusive me retiraron el saludo. Fue bravo.


¿Y te sentís partícipe del título que logró Atlético, de aquel ascenso?


Y... una parte hice. Algo, una pequeña porción, me adjudico.
 
 
 
 
 
AGENDA
Primera División
La Crema y sus obligaciones
En el 2016 tendrá que sumar muchos puntos
 
Primera B Nacional
 
Argentino A
Piensa en lo que viene
Torneo Federal A - Libertad de Sunchales
Volver a empezar
Torneo Federal A - Unión de Sunchales
 
Argentino B
Hasta el 2016
Torneo Federal B - 9 de Julio y Ben Hur
 
Liga Rafaelina
Punto final
Se terminó la temporada liguista
Villa San José Agro
Henzenn Servicio Técnico
Corralón Pellegrini
Paso del Tigre
Hotel Atlantic
El Pato Publicaciones
Wilson Hotel
Miradir